En París durante la final de la Eurocopa

En la edición 2016 de nuestra revista "Rendez-vous en France", os invitamos a a descubrir las ciudades de la Eurocopa y organizamos un gran concurso para ofreceros la posibilidad de ganar un viaje a París durante la final de la Eurocopa entre otros premios. Javier, el afortunado ganador de nuestro gran premio nos cuenta su viaje a París.

Como en todo partido que se precie, y más tratándose de una Eurocopa que se celebra cada 4 años, hay que realizar lo que se llama la “previa del partido”, en nuestro caso, “la previa del viaje”. 


Contaros que participe en el concurso "Las ciudades sede de los partidos de la Eurocopa 2016", por participar, pero no me imaginaba ni por asomo que fuese a ser el ganador. Una vez que me informaron de ello por email, no me lo podía creer, tuve que echar mano de mi hija para asegurarme que era verdad lo que leía, y era ¡verdad!. Al poco me llamó Marie-Jose desde la Oficina de turismo de Francia,  y con eso si tenía alguna duda, quedó totalmente disipada. 

Me informo en qué consistía el premio y las fechas: un viaje a París para vivir el ambiente de la final de la Eurocopa el 10 de julio 2016. Así que aquí estamos, un matrimonio de 50 y tantos años empezando a organizarse laboralmente para poder tener libre esas fechas y así poder disfrutar del premio. Según avanzaban las fechas, la cosa mejoraba, y nos ampliaban una noche más la estancia en Paris para poder así disfrutar un mínimo de 48 horas en la capital. 

Tras varias conversaciones telefónicas ultimando horarios y lugar de salida, había llegado el momento de poner cara a las voces de Marie-Jose y de Frédérique y concertamos una cita en su Tienda de Francia, Calle Serrano 40 en Madrid. Allí, aparte de conocernos, me dieron mil y un consejos sobre nuestro futuro viaje. ¡Fue un encuentro de entusiasmo mutuo sobre qué hacer, qué ver y como vivir esos días la capital del romanticismo!

El viaje en tren de alta velocidad

Sabíamos que iba a ser una larga jornada, pero también sabíamos que íbamos a ir acompañados por un bello paisaje durante todo el trascurso de nuestro viaje en tren. Primero por tierras hispanas desde Madrid hasta Barcelona y luego aquí hasta París en tan solo 6 horas. Una vez en tierras francesas recorrer Pirineos, Languedoc, Auvergne, Bourgogne, Ile-de-France, eso sí, todo a gran velocidad en tren de alta velocidad. 

Y llegamos a la Gare de Lyon, como teníamos las tarjetas de transporte Paris visite para nuestra estancia y ya sabíamos el trayecto hasta el hotel, nos plantamos en él en poco tiempo.

El hotel

L'Alba Opéra Hotel***, se encontraba muy bien situado, cerca de Opéra, de Montmartre y del Sacré Coeur. Hotel precioso, de lo más pintoresco y acogedor, con una decoración muy original y un ascensor que para los que tenemos una edad era volver a tiempos pasados. Habitación amplia, confortable y un desayuno más que aceptable en cantidad y variedad. ¡Buena elección!


La estancia en París

Lo que quedaba del día de nuestra llegada nos dedicamos a orientarnos y a conocer nuestro entorno, las inmediaciones al hotel, paradas más cercanas de bus y metro y lo principal, sitios de restauración y de rehidratación. Fuimos a un "bistrot" cercano con buena comida local (somos amantes de probar siempre la comida de los lugares que visitamos), con buen vino de Burdeos esta vez. Paseo al anochecer y retirada para afrontar los dos días que teníamos por delante con energía.


Al día siguiente empezamos por lo que teníamos cerca y nos fuimos parte andando parte en bus (en este plan todo el fin de semana) recorriendo Montmartre, para luego ir a coger el funicular para ascender hasta el Sacré Coeur, con visita a la basílica y posteriormente bajar por las escaleras, paseo por la zona, ver Moulin Rouge y de nuevo un bus, ¡qué gran consejo el que nos dieron en Atout France! Hay que moverse por la superficie en París, el bus es la mejor manera de ver y disfrutar de la ciudad.


Cruzar toda la ciudad para ir al Barrio Latino, ver el Panteón (espléndido), pasear por los Jardines de Luxemburgo, llegar la hora de comer y buscar una "brasserie", típica, tan típica que se celebraba una boda en “petit comité”, muy agradable todo. Y vuelta a la carga que quedaba tarde y mucho que ver, empezamos por el Museo d ´Orsay, y ya crecidos, le Grand Palais, le Petit Palais. Esta vez no fuimos al Museo del Louvre porque ya lo habíamos visto en una visita anterior y el tiempo nos apremiaba. Así entre visita y visita y paseos que nos dábamos se nos fue pasando el resto de la jornada. Ya de vuelta al hotel, le habíamos echado el ojo a un Thai la noche anterior, cerca del hotel, que también cumplió con creces las expectativas que habíamos puesto en él.

Y amaneció un nuevo día, ¿y donde teníamos cita a primera hora? ¡En efecto, teníamos cita con la Tour Eiffel! Habíamos reservado una visita animada teatralizada, que hizo las delicias de los 6 que formábamos el grupo, nos llevaron sin esperas a la sala de maquinas de ese gran enjambre metálico, de sus ascensores, todo ello con gran sentido del humor del “guía”, luego nos llevaron, a la primera, a la segunda y a una especie de terraza encima del restaurante Jules Verne para poder observar todo París desde la tranquilidad, luego ya subimos a la cima con esa impresionantes vistas de toda la ciudad





Luego ya fue el ir a Trocadero, Arco del triunfo (uno de mis preferidos) con anécdota de perder y recuperar el móvil en él, luego de nuevo bus y andando ascender por los Campos Elíseos hacia la plaza de la Concordia con el Obelisco, continuando por las Tullerías y seguir viendo y recorriendo París tanto a pié como en autobús con el colorido que ofrecían las calles y las personas todas entusiasmadas con la final que se jugaba esa noche y siendo Francia finalista.




Nos quedaba una tarde, así que camino de otro gran monumento, Notre Dame, donde no nos perdimos ni un solo de los trescientos y muchos escalones hacia las dos torres, para ver la ciudad desde otro punto de vista y luego ver una vez descendidos la belleza de su catedral por dentro.




Luego la tour de Saint-Jacques y el Hôtel de Ville, donde había stands de turismo de todos los países participantes en la Eurocopa. Poco a poco y paso a paso se fue apagando el día y llegada una hora prudente nos fuimos a la orilla del Sena para dar una vuelta en el "bateaux mouches" y ver iluminado de noche París y así finalizar este segundo día.


Llegó el día de la partida, pero como disponíamos de alguna que otra horita antes de coger el tren de vuelta, había que emplearlas en lo que nos faltaba, y como no, fuimos a las Galerías Lafayette, a ver su cúpula y ellos nuestra tarjeta de crédito, pues era el momento de hacer las compras del viaje.
    

La vuelta

Todo lo bueno se acaba, y este viaje también, pero siempre nos quedará en el corazón, por lo bonito que ha resultado ser y por la forma en que lo hemos conseguido, un primer premio, nunca mejor dicho.

Ha resultado ser un viaje inolvidable. Seguro que me he olvidado de lugares y sitios, pero creo que he hecho un buen reflejo de lo que ha sido nuestra vivencia de un fin de semana “a tope” en París. 

Desde aquí agradecer a Marie-Jose Romero y a Frédérique Galtier todo el interés que han puesto desde el primer al último día en ponernos facilidades en este viaje y a todo el equipo de Atout France, que de seguro desde atrás han ayudado y conseguido que se lleve a buen puerto esta “pequeña aventura”.

Gracias de parte de Javier y Sonsoles.

© Todas las fotos son de nuestro ganador

¡Gracias a Javier y Sonsoles por compartir su experiencia de viaje!
A ti también te puede tocar la suerte de viajar a Francia,
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